martes, 23 de marzo de 2010

Wish list...

Como quise encontrar la forma más sublime
de llegar a tu alma
y hacerme incisiva en tí
como un pecado que nos obliga a confesarnos
como un dolor que nos obliga a llorarlo
como el frío que nos obliga a estremecernos
como el amor que consume nuestro interior
y nos obliga a componer un poema
o una simple canción.

Bienvenida la nulidad

Deseaste ser aquello para lo que no naciste.

Pobre estúpida.

miércoles, 17 de marzo de 2010

Disco Fever

No, nada que ver con Travolta.

Sólo quería decir, (porque se bien que nadie leerá esto mas que yo), que es casi la una y media de la madrugada, que acabo de bajar doce discos nuevos y me, por medio de este (medio), me propongo hacer una reseñita de cada uno de ellos, digo.. mínimo para tener algo que hacer.

Como sea, dormiré ya, ya que no puedo estar en los brazos de mi Komodo (amo dormir a su lado), intentaré conciliar el estúpido sueño y alejar los pensamientos asquerosos de mi cabeza.

En fin, una estúpida entrada más sin sentido.

Démosle un sentido

Si, odio el Facebook, ¿cuál es el pedo?

n_n

martes, 16 de marzo de 2010

Incoherencias

Las bestias arremeten contra todo resquicio de tranquilidad,
devoran todo, lo disuelven como esmalte de uñas en acetona.

Todo arde, se desmorona.

La vida es tan lenta y yo tan incapaz de aferrarme a nada.

Como una perfecta naufraga que jamás conoció un puerto.

Me desvisto frente a espejos que no reflejan mi imagen ya borrosa, desgastada por las lagrimas.

Lleno lugares sin física que no significan nada, lugares comunes como el común de mi pena.

Deseo de una vez por todas descansar.

Claro que da miedo estar con una persona como yo, realmente es espantoso y llena de un enorme temor el ser una persona como yo.

Incoherencias. Bah!

jueves, 11 de marzo de 2010

Un poemita de la Belli que me encanta, es hermoso leerse en otras letras.


NO ME ARREPIENTO DE NADA


Desde la mujer que soy,
a veces me da por contemplar
aquellas que pude haber sido;
las mujeres primorosas,
hacendosas, buenas esposas,
dechado de virtudes,
que deseara mi madre.
No sé por qué
la vida entera he pasado
rebelándome contra ellas.
Odio sus amenazas en mi cuerpo.
La culpa que sus vidas impecables,
por extraño maleficio,
me inspiran.
Reniego de sus buenos oficios;
de los llantos a escondidas del esposo,
del pudor de su desnudez
bajo la planchada y almidonada ropa interior.
Estas mujeres, sin embargo,
me miran desde el interior de los espejos,
levantan su dedo acusador
y, a veces, cedo a sus miradas de reproche
y quiero ganarme la aceptación universal,
ser la "niña buena", la "mujer decente"
la Gioconda irreprochable.
Sacarme diez en conducta
con el partido, el estado, las amistades,
mi familia, mis hijos y todos los demás seres
que abundantes pueblan este mundo nuestro.
En esta contradicción inevitable
entre lo que debió haber sido y lo que es,
he librado numerosas batallas mortales,
batallas a mordiscos de ellas contra mí
-ellas habitando en mí queriendo ser yo misma-
transgrediendo maternos mandamientos,
desgarro adolorida y a trompicones
a las mujeres internas
que, desde la infancia, me retuercen los ojos
porque no quepo en el molde perfecto de sus sueños,
porque me atrevo a ser esta loca, falible, tierna y vulnerable,
que se enamora como alma en pena
de causas justas, hombres hermosos,
y palabras juguetonas.
Porque, de adulta, me atreví a vivir la niñez vedada,
e hice el amor sobre escritorios
-en horas de oficina-
y rompí lazos inviolables
y me atreví a gozar
el cuerpo sano y sinuoso
con que los genes de todos mis ancestros
me dotaron.
No culpo a nadie. Más bien les agradezco los dones.
No me arrepiento de nada, como dijo la Edith Piaf.
Pero en los pozos oscuros en que me hundo,
cuando, en las mañanas, no más abrir los ojos,
siento las lágrimas pujando;
veo a esas otras mujeres esperando en el vestíbulo,
blandiendo condenas contra mi felicidad.
Impertérritas niñas buenas me circundan
y danzan sus canciones infantiles contra mí
contra esta mujer
hecha y derecha,
plena.
Esta mujer de pechos en pecho
y caderas anchas
que, por mi madre y contra ella,
me gusta ser.

Compulsiones

Sinceramente no se de compulsiones, las razones o qué significado tengan.
Sólo sé que son como pequeñas agujas que me perforan las entrañas cuando no puedo existir, y me vuelvo insufrible, nefasta y con algo tengo que desquitarme.

El día de hoy pasó, me desperté sintiéndome sucia, indigna, un mal sueño y todo mi día apesta, mi maldita inseguridad, mi nulidad, esta maldita costumbre de no ser nadie, de ser nada. Me sentí sucia y con pena de mostrarme a los demás, y mi baño pago las consecuencias, me puse a limpiarlo con una obsesividad insana, quería quitarle toda la mugre, quería exorcizarlo de mugres pasadas, de malos olores, quería sacarle todo resto de mierda en él. 

Usé ácido muriático y el resto es historia, terminé en el hospital con una crisis asmática y horas y horas de nebulizaciones hasta que conseguí respirar por mi misma. 

Tener la máscara de oxígeno puesta era algo chistoso, dentro de todo el drama, de mis labios y uñas cianóticas y de mi voz super ronca, interrumpida por mi respiración acelerada, como queriendo absorber todo el oxígeno, aún asi fué divertido. Me sentí Darth Vader o algo así.

Recordé cuanto odio los hospitales, las salas de emergencia me traen tantísimos malos recuerdos.
Se me figuran al infierno, un lugar repleto de personas que sufren, y rodeados de personas que son total y absolutamente indiferentes al dolor, como si fueran las cosas más opuestas del mundo.
Por un lado tienes a la versión mas vulnerable del ser humano, un humano que sufre, que duele, que teme por su vida.
Y la versión más arrogante e in-humana del humano, seres superiores con el poder de dar o quitar alivio y que jamás te mirarán a los ojos con algo de compasión. Com-pasión, que linda palabra. Pasiones que se comparten. 

Nah, de eso no hay ahí.

Linda fama he de tener, que dos personas hicieron comentarios al respecto cuando comenté mi incidente.

Una de plano preguntó si en verdad había sido un accidente.

La otra, me culpó de querer llamar la atención

Mis pequeños y estimados compatriotas, si voy a llamar la atención o a quitarme la vida, definitivamente será con algo más digno que la limpieza de un baño, lo prometo.


lunes, 4 de enero de 2010

Aún más


No Alexandra, no lo niegues.

El alma te pesa y sólo atinas a mirar por la ventana, contener el llanto y componerle versos a todas las cosas invisibles del exterior.

Tu mente vuela al país de los muertos donde eres abrazada por el lenguaje y coronada con violetas.

Mientras tanto, sólo eres esencia presentida por la proximidad de un otro que te nombra.

Propósitos propositivos.

Bien, el año nuevo me representa muchos retos y uno de ellos es la constancia y mi compromiso con la escritura. Así que he decidido retomar este pequeñito al que ya tenía muy abandonado.

Quiero depurar muchas cosas. Así que tomare algunos fragmentos de otros blogs que tenía extraviados por ahí y los pondré aquí, sin ningún afán de recuerdo ni nada por el estilo, sólo para tener todo junto y a partir de eso poder escribir periódicamente.

Espero que esto funcione.

Por el momento, comenzaré con un poema mío.

Si alguien aún lee este blog, los comentarios son bien recibidos.

Pues bien, comenzamos:

Yo no se de la miseria de mi alma que me aprisiona
 y me convierte ser caduco ante tus ojos.

Sólo yo, ataviada de mil máscaras,

 me presento ante tu sombra intuida 
y te llamo con la voz de mi silencio autoimpuesto 
a causa de mi vocación reprimida.

Quisiera gritar ante tus labios 

que los míos claman por una verdad dirigida
 al amor que anida en mis ojos.

Pretendo destruir la noche 

y surcar los kilometros insensibles que separan a mi dermis 
de tu cabello color olvido.

Si tuviese piernas largas 

te propondría trepar por ellas hasta mi vientre, 
campo fértil de estallidos orgásmicos 
cuando me acaricio en tu nombre.

Pero se que no vendrás, que nunca vendrás,

 y que me hallaré desierta como ahora, 
vacía de tus ojos y llena una falta que jamás será colmada,
 habitada de un deseo indescriptible 
de ser una en tus ocasos.

He de hacer pacto con la noche

y rogarle que venga a acariciarme con sus dedos de pureza, 
que me haga compañía, que beba café conmigo 
y me cuente historias de otros mundos, 
otros tiempos, otras vidas, 
en las que tú y yo... nos pertenecimos.